La IA detecta patrones de movimiento, no identidades ni intenciones. No puede distinguir entre personal y clientes, y un teléfono colocado en un bolsillo puede parecer un producto ocultado. Las soluciones incluyen enmascaramiento de zonas, desactivación de gestos en cámaras específicas y, cuando sea posible, señales de entrenamiento como uniformes consistentes del personal.